jueves, 17 de mayo de 2012

Viajando por la ciudad y por el tiempo

Ir al centro de la ciudad de Medellín, no era la idea que mas me emocionaba, aun así fui a cumplir con un deber. Al llegar al lugar adordaddo no me sentia cómoda, 30 minutos antes me dieron tiempo para pensar en muchas cosas. Pensar en qué iriamos a hacer en nuestro recorrido, tal vez sería lo que me estaba imaginando, o me dejaría con la boca abierta y aprendería mas de lo esperado.
Llegar a este lugar y encontrar personas que parecian estar salidas de una epoca pasada, no comprendía lo que ocurría, qué estaba pasando por mi cabeza, que con solo 19 años quería devolverme en el tiempo y estar en un tiempo anterior para acoger costumbres y maneras de actuar.
Cada vez que entrabamos más en lo que es la ciudad, se snetían los contrastes del pasado y el presente, por ejemplo el Parque de las Luces y el Centro Administrativo La Alpujarra. Edificios con una gran funcionalidad que hoy solo son un centro comercial, como el Palacio Nacional. La tecnología, la arquitectura, el uso, la espacialidad, son cualidades que han cambiado su concepto.
Aunque el clima no colaboraba para que yo me sintiera a gusto del todo, me fui olvidando del calor y pensé que yo solo caminaba, mientras otras  personas trabajaban, subir y bajar escalas para llegar a una bodega, vender frutas, dulces, o dejar volar la imaginación para tener algo de dinero y sobrevivir.
Ver el cambio de los pasajes comerciales, donde antes habitaban trabajadoras sexuales y ahora son edificios con comercio, llenos de mercancías, llaman mi atención, pues los múltiples colores y anuncios creativos, hasta sus trabajadores, pues son realmente particulares.
Los movimientos y comportamientos ordinarios de quienes trabajan en estos lugares, pareciera que los hicieran feliz, es decir, vivir sin prejuicios los llena de tranquilidad, esa que muchas veces nosa hace falta, el hecho de no tener las comodidades que más de uno de mis compañeros y yo tenemos parece que no los afecta para vivir la carrera del día a día con un gusto interminable.
En medio del recorrido que no solo era en las calles sino tambien en el tiempo, llegamos al Salón Malaga, entrar a este lugar y encontrarse personas como mi abuela o abuelo, fue realmente impactante, y me llevó a pensar cómo habrán sido sus vidas en la juventud.
Tener una conversacion con el actual dueño y entender que la corrupcion, el alcohol adulterado, enfermedades de la propiedad, enriquecimiento acelerado, etc., son problemáticas que han existido y existirán por mucho tiempo en la ciudad, pero que está en nuestras manos cambiarlo.
Por otro lado los impactos que esto produce son grandes, ya que como se ven en nuestra era, también en 1957.
Mantener los recuerdos vivos para que futuras generaciones entiendan lo que yo durante el recorrido entendí no es sencillo, pero vale la pena intentarlo, mostrat el lado cultural de la ciudad, comprender que no todo es tecnología, que hay un pasdo del cual venimos, que tenemos legados por conservar, esto es tarea de quienes aún estamos para cuidar lo que somos, lo que fuimos y lo que seremos a nivel cultural.
Agradezco a esta salida por mostrarme la otra cara del centro, por quitarme los prejuicios que tenía acerca de lo que era el centro de Medellín, por mostrarme que la verdadera cultura está en aquelas personas que sienten la ciudad como su hogar y trabajan para construir un mejor futuro.
En conclusión, un viaje a 1957 en 3 horas que nunca olvidaré, generaciones que han desaparecido pero que dejaron su huella maracada para siempre, huella que hace miles de transformaciones en nuestra historia.

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