viernes, 18 de mayo de 2012

El Ágora eafitense


Después de entregar la Biblioteca Luis Echavarría Villegas y su Plazoleta Estudiantil, el escultor colombiano Hugo Zapata le donó a la Universidad EAFIT una escultura que no solo es un objeto artístico sino también un sitio de reunión y de encuentro, inspirado en la Polis griega.[i]
Está construido a partir bloques de piedra de diferentes tamaños y altura. Su disposición se remite al tiempo, al oleaje marino, al ritmo que tiene el paso de los días, los encuentros y las despedidas.
El Ágora de la universidad EAFIT es tal vez uno de los lugares más tranquilos de este lugar, un sitio perfecto para sentarse a conversar pasivamente, leer o simplemente pensar, con la compañía de un tinto, un cigarrillo o instrumento musical puesto que es cercano al bloque de música.
Es bastante circulado por los estudiantes, profesores y demás trabajadores de la institución, por ser un lugar estratégico que comunica varias partes de la universidad.
Los estudiantes, maestros y empleados son las personas que frecuentan este lugar, no solo para descanso sino también para realizar algunas charlas pedagógicas, aun así hay algunas restricciones para El Ágora como “actividades deliberatorias sean profesionales, estudiantiles, sindicales o políticas”.
Día a día se ven estudiantes con un ritmo diferente, hay quienes caminan rápido, otros que no tanto, o simplemente hacen una pausa y toman un descanso en esta área, donde es perfecto para compartir un ambiente natural contrastado con las modernas edificaciones. A pesar de ser un lugar donde el movimiento nunca cesa el aire que se respira es de tranquilidad.
Es normal ver estudiantes compartir varias conversaciones acerca de sus tareas, exámenes y hasta de su vida personal, El Ágora se presta para múltiples fines, no solo conversaciones, pensamientos, música, porque no descansar disfrutando del buen clima.
Los únicos seres que habitan este lugar no son los humanos, pues es muy normal ver pasar las ardillas y diferentes especies de pájaros, quienes sienten este espacio como su hogar, combinando naturaleza con fuerza humana.
La cultura eafitense desde la construcción de la Biblioteca Luis Echavarría y El Ágora ha aumentado notablemente, pues estos lugares han sido escenarios perfectos para el crecimiento de las humanidades.
El Ágora por ultimo es el lugar perfecto para llevar a cabo proyectos, relajarse, descansar, volver a empezar la carrera del día, pensar, conversar, escuchar el sonido de los instrumentos de los estudiantes de música o simplemente ver pasar colegas.
El lugar indicado para acortar distancias entre  los dos extremos de la universidad, un saludo rápido y respirar aire diferente al de las aulas de clase u oficinas.


El día que envenenaron a Chiquinquirá (resumen)


El sábado 25 de noviembre de 1967 en Chiquinquirá todo iba normal. Jesús Moreno el sepulturero se arreglaba para empezar su labor, mientras que en la panadería Nutibara terminaban el turno nocturno, en la casa de Luis Tirso un ajetreo porque se realizaría la sesión de clausura de la Normal, tanto del colegio de señoritas como el de varones.
En Chiquinquirá la gente comienza a realizar su rutina mucho más temprano que en otros lugares del país, ese día 25 de noviembre de 1967, no llovía a pesar de estar en invierno, los estudiantes se dirigían al teatro Furatena, donde seria la clausura.
Jesús Moreno pensó que sería un día normal, hasta que en medio de la calle se desplomó uno de los escolares. Desde ese instante el lugar donde funcionaba el hospital comenzó a recibir personas con intoxicación, poco después de las ocho de la mañana corría el rumor que el agua estaba envenenada.
Mientras que se encargaban de decir que no tomaran agua, la panadería Nutibara  vendía pan fresco. En el hospital la gente estaba de dos y tres personas en la misma cama y nadie sabía lo que estaba ocurriendo. Luego se dio la voz de alarma: el pan estaba envenenado.
José Antonio Vargas, había viajado en cuanto se enteró que había una intoxicación colectiva, en esa época tenía un consultorio al lado de un almacén donde vendían frascos de folidol, un veneno utilizado por los agricultores. Por eso cuando recogió en la mano un poco de la harina y la olió, supo que estaba contaminada.
Cerca al hospital había una almacén llamado Mi Granja donde vendían folidol y ese día hubo un inconveniente con el despacho de las cajas, pues una de ellas fue colocada boca abajo y uno de los frascos estaba roto, el contenido se rego y contamino los costales de harina que iban abajo.
A las diez de la mañana ya no había donde recibir a los enfermos, y ya se habían contado varios muertos, y mientras pasaba el tiempo, más muertos se encontraban.
Las familias nunca se recuperaron de este golpe y a los años se marcharon de Chiquinquirá y se radicaron en Bogotá. En el pueblo solo quedan algunas personas. Para Jesús Moreno, el sepulturero, ese día ya no era como los demás y tampoco lo fue el domingo siguiente, pues ya no bastaba con solo con él para operar el cementerio. Ese sábado y domingo se abrieron más tumbas de las que tocaba, aun así conmovido por la tragedia no pidió ni aceptó propinas.
Cinco años después de la tragedia, las cosas en Chiquinquirá han cambiado, ya no hay panadería, el almacén Mi Granja se trasladó a dos cuadras del lugar donde estaba inicialmente, el lugar donde seria la clausura es un jardín.
Transportes Mentoca desapareció, y el chofer del camión que llevaba harina y folidol también. El médico que identificó el primer contaminado está trabajando en el nuevo hospital, los niños sufren de mareos, ruidos al momento de estudiar, algunos se quedaron asmáticos.
En la tragedia murieron 61 niños y cuatro adultos y 165 personas estuvieron hospitalizadas, desde entonces se obliga a los vendedores de folidol a empacar en cajas separadas cada frasco, también se obliga a estas personas que tengan el antídoto contra esta sustancia aun así no la tienen. 

jueves, 17 de mayo de 2012

Fantasía vs. realidad


Darnos la libertad de soñar, no es malo, pero que tan alto podemos volar cuando aún tenemos una realidad que día a día viaja encima de nosotros, o con nosotros.Recordándonos el mundo donde nos tocó o donde elegimos vivir, no por decisión propia, sino por aceptar una infinidad de lujos que harían nuestra lucha permanente más sencilla.
Un mundo donde no habrá  pobrezas, no hay ladrones, donde la perfección es una cotidianidad, donde la lucha constante para ser mejor que los otros se volvió un reto, sin importar que pueda pasar.
Permitirnos soñar por un momento que no hay niños pobres, que no hay hambre, que no hay injusticias, que todos vivimos en igualdad de condiciones, ¿pero qué tan cierto es esto?  Si solo basta con abrir los ojos y descubrir que solo hemos estado soñando y de una forma u otra ya es muy tarde para volver a empezar.
El consumo se apodero de nosotros sin darnos cuenta y ahora nos está midiendo, “los economistas no llamaran nivel de vida al nivel de consumo, ni llamaran calidad de vida a la cantidad de cosas”, como dice el escritor Eduardo Galeano, llegar al punto donde es más importante lo que tenemos que lo que somos.
“Vivir por vivir no más, como canta el pájaro sin saber que canta, como juega el niño sin saber que juega”[i], dejamos pasar las simplezas del mundo por sumergirnos en un estado donde la sencillez  no puede hacer parte de nuestros días.
“Ellos se perdieron de tanto buscar” nosotros nos hemos perdido por estar buscando más de lo que tenemos, por tener ambiciones surreales, por pensar que con solo nacer nos merecemos lo que aún no se ha creado, y no es que querer sea malo, es que cada cosa tiene su lugar, y los pies deben estar en la tierra.
Que difícil se me hace pensar, cuando nadie más que yo he vivido en un mundo donde los sueños vienen creados por un estereotipo que la televisión me ha impuesto, un mundo donde el consumo, el dinero, los bienes materiales y todo lo demás son lo importante.
¿Dónde quedó la naturaleza para las nuevas generaciones? Los valores como el respeto al lugar del cual venimos ya no son reales, pues necesitamos espacio para nuestras grandes construcciones y las innovaciones.
Porque aunque hagamos miles de reflexiones acerca del cambio que deberíamos intentar tener, no queremos dejar atrás el trabajo, la televisión, la comida, el consumo, porque decidimos recibir y no dar, porque preferimos pedir que brindar.
O como lo expresa el autor con su título es solo una utopía, un pensamiento positivo, y para mí una mirada al pasado, porque momentos como ese ya no regresaran, es tal vez un poco  tarde, y aun que mi corazón entre en discusión en que será lo mejor, es más fácil resignarme y vivir como lo he hecho y como la sociedad consumista me lo pide que haga.
Dejaré atrás las ilusiones y volveré a  la realidad, que bueno es soñar sin temor a despertar, pero como eso no pasará mejor me decido a comprar, la felicidad, la libertad y la justicia.



[i]http://www.youtube.com/watch?v=lNxafgc9Z48&feature=related

Casas, casitas, casotas, castillos


El museo El Castillo fue construido en 1930 por Nel Rodríguez, con un estilo muy parecido a los castillos del Loira en Francia, gótico medieval, en 1943 Diego Echavarría lo compró para habitarlo junto con su familia y en 1972 pasó a ser un museo.
El Castillo hoy es una fundación sin ánimo de lucro, que se dedica a la promoción del arte y la cultura, en el trascurso del año se presentan diferentes exposiciones artísticas, como la pintura, escultura, etc.
Por lo general al museo lo visitan extranjeros, personas de todo el país y de la ciudad. La boletería, las donaciones de otra entidades y las ventas son la forma en como este lugar se sostiene.
El museo cuenta con nueve diferentes salas, donde encontramos las habitaciones de Don Diego Echavarría, Doña Benedikta Zur, la esposa, e Isolda Echavarría, la única hija de este matrimonio.
Al entrar por un sendero largo, nada muy diferente a un castillo de un cuento infantil, arboles con hojas en forma de crespos blancos. Lo primero que se encuentran son los parqueaderos, un poco solos, pero con rastro de visitantes.
Fuentes con colores cálidos, zonas verdes y una que otra empleada haciendo el mantenimiento a los jardines, torres que tal vez parecían cárceles de cuentos, una casa de muñecas de Isolda convertida en una cafetería, con algunas remodelaciones, pues el paso del tiempo ha deteriorado su arquitectura inicial.
Al entrar en las salas se escuchan diferentes conversaciones acerca de cómo la arquitectura ha cambiado, admiración por las diferentes colecciones del señor Diego, y su gran aprecio por el arte.
“La plata si es muy buena y mueve lo que sea, aunque mira como han  cambiado los tiempos, antes no celebraban los 15 años sino los 18”- le dice un visitante a su esposa.
En cada sala se apreciaba el cuidado, tanto de empleados como de visitantes, pero el paso del tiempo también se hace sentir, los pisos en madera, los libros, la decoración, los objetos; cámaras, pipas, retratos, vestuario etc., son algunas de las pertenencias que muestran y llevan a sus espectadores a otra época.
El guía encargado de explicar a sus visitantes lo ocurrido en cada lugar, la vida, la muerte, como eran los personajes, para que y como utilizaban lo que tenían, porque termino siendo un museo, y muchas cosas más; era una persona que a pesar de su trabajo se veía tímido con quienes lo seguían en su recorrido.
El Castillo no solo es visitado por personas, y a pesar que no se permiten mascotas, un pájaro fue el intruso, desconcentrando a la excursión se hizo sentir por toda la casa, pues causaba la impresión que haría algún desastre en las lámparas y hasta en las porcelanas.
Todo en este lugar estaba intacto, y aunque el museo no se permitía mostrar baños, pues hace parte de la vida íntima, contaba  con las puertas que daban acceso a estos en su momento. La casa del mayor domo a unos pasos de la mansión es mucho más grande de lo que hoy están siendo las construcciones de apartamentos.
Al salir cada visitante miraba por última vez El Castillo, agradeciendo a su guía turístico, porque aparte del viaje por la casa, dio un recorrido en la historia con el estudio que su trabajo le exige.
“Realmente parece un castillo, y es increíble que haya gente tan generosa que quisiera dejar todo eso a la comunidad, cuando aun después de muerto podría seguir dando riquezas”, así concluyó un visitante, un costeño quien en todo el recorrido estuvo anonadado de la cultura que Medellín y sus alrededores tiene.
Aunque las fotos están prohibidas con el fin de proteger los derechos de autor, los flash de las cámaras no dejaron de disparar, los visitantes no se querían ir sin un recuerdo, pues su fachada realmente deja mucho de qué hablar, y mucho por contar.

Una final mojada.

Un día normal de fin de semana en Medellín para Clara. Su padre salió a trabajar temprano, su madre en la casa estaba organizando el desorden de la semana y su hermano practicando beisbol.
En la tarde tenían planeado encontrarse en el estadio, pues el hermano de Clara tenía la final de los juegos nacionales y como ha sido tradición su familia siempre se apoya en estas situaciones.
Eran las 2 pm y lo que hasta el momento había sido un día perfecto para el juego ya no estaba en las mismas condiciones, el sol que brilló toda la mañana se veía opacado por nubes, que tal vez eran el anuncio de la lluvia.
En la casa de Clara se sentían los nervios de un partido importante no solo para el hermano, quien era el que jugaría, sino también para ella y sus padres, sumándole la incertidumbre que causa el clima, pues se sentían truenos y caían las primeras gotas de lo que podía ser un fuerte aguacero. Aun así  tomaron la decisión de salir, con sombrillas y sacos, no sabían a qué se enfrentarían.
Cuando llegaron al diamante de beisbol parecía que el día se componía, empezó el juego pero a la cuarta entrada fue suspendido por lo que todos pensaron, la lluvia. Pasaron 20 minutos y el sábado que había empezado en verano, parecía cada vez más un invierno interminable.
Las gotas eran del tamaño de un confite, cada vez con más fuerza, no cesaban y estaban produciendo un daño inigualable en el escenario deportivo, la preocupación en los jugadores aumentaba, pues era un juego realmente importante ya que era la final de un campeonato y los compañeros del equipo contrario al del hermano de clara tenían que viajar al día siguiente temprano.
Pasaron 40 minutos y ya no era una simple lluvia, era una tormenta, no quedaba rastro alguno del sol, por el contrario las gotas con su fuerza sobrenatural causaban más daños, ya no solo era el campo de juego sino también los camerinos y tribunas.
A pesar del techo, para  la lluvia no fue impedimento arrastrar con todo lo que se encontraba a su paso, era necesario que Clara y las otras personas que estaban allí le dieran uso a sus sombrillas y abrigos.
La lluvia parecía que nunca iba a terminar, no cesaba pero tampoco aumentaba, el desespero de los jugadores como para los espectadores aumentaba, no había forma de moverse de la tribuna, y bajar a la tienda menos se podía, los desagües estaban inundados y el agua estaba produciendo un rio en las calles, el trafico se paralizó y la ciudad se transformo.
Llegó la noche y la lluvia cesó, pero aun quedaba mucho por hacer, arreglar el campo, sacar el agua del estadio, buscar las bolas perdidas, buscar los árbitros, quienes ya se habían ido. Este fue trabajo para todos, a los 10 minutos se reinicio el partido, comenzando así la emoción para Clara y su familia.
A la séptima entrada Potros, el equipo de Sebastián, el hermano de Clara, llevaba una ventaja de 4 carreras sobre el otro equipo, por mas intentos que se hicieron la lluvia no permitió que el partido terminara, por este motivo los árbitros decidieron dar por terminado el partido, y es así como Potros fueron los campeones de los juegos nacionales.
El domingo inicio, la lluvia cesó y los Potros celebraron su victoria junto a sus familias, haciendo una fiesta en las calles del barrio Santa Lucia, disfrutando del día soleado y rogando para que las gotas no aparecieran nuevamente.

Furia de Titanes 2.


Mis amigas y yo comenzamos a hacer el plan para ir al cine más o menos 3:30pm del jueves santo, en medio de tanta indecisión se terminaba la tarde y aun no sabíamos el lugar, ni la película y mucho menos a qué horas iríamos.
Llegaron las 5:30pm y pensamos en ir a Monterrey el centro comercial, pues la boleta estaba a cinco mil pesos, era económica tal cual la queríamos, el problema ya era que todo el día hicimos pereza y ninguna se había bañado y la función empezaría a las 6:30, entonces esa opción quedó descartada.
Por último a las 5:40 decidimos ir al centro comercial Los Molinos, a función de 7:20pm, el problema que pensábamos que íbamos a tener era que fuera mucha gente y no consiguiéramos boleta, entonces una de mis amigas decidió llamar al hermano que estaba en el centro comercial par que nos comprara las boletas y luego, cuando nosotras llegáramos darle el dinero que le correspondía  a cada una.
Fuimos a ver Furia de Titanes, la segunda parte,  entramos mis dos amigas, el hermano de una de ellas y yo, cada entrada salió en siete mil pesos, porque Daniel, el hermano de mi amiga, tenía la tarjeta Cineco y por tal motivo nos salía un poco más económico.
En cuestión de minutos ya estaba bañada y organizada para salir, solo faltaba pedirle el favor a mi papá que me llevará y que en el camino recogiéramos a Estefanía, una de mis amigas, y por supuesto el dinero para poder entrar.
Llegamos a Los Molinos, más o menos a las 6:30, nos comimos un helado mientras esperábamos a Victoria, mi otra amiga, ella legó treinta minutos después, ya todos reunidos hicimos la fila para comprar la comida, dándole a Daniel los siete mil de las entradas más cuatro mil del combo.
Entre risas y conversaciones que no tenían nada que ver una con la otra, llegaron las 7:20pm, hora de entrar a la función, nuestros puestos eran del G12 al G15, cuando entramos había alrededor de treinta personas, pero mientras los cortos rodaban la sala se llenaba, al final la sala estaba totalmente llena, haciendo un cálculo habían por ahí ochenta personas.
La película comenzó y no entendía nada, pues la primera parte de la película no me la había visto, pero Estefanía me hizo un resumen y en el minuto veinte ya le había cogido el ritmo.
Esta se trataba de dioses y dioses, los semidioses son hijos entre un dios y un mortal, el padre de los dioses era Cronos, pero este quería la destrucción de la tierra, por tal motivo los semidioses y algunos dioses se unieron para luchar contra este.
Tenían que reunir todas las armas de los dioses pues esta era la única forma de derrotar Cronos, esta labor le toco a un semidiós, Perseo, el hijo de Zeus, ya que según su padre ser un semidiós lo hacía más fuerte y con mayor valor que si fuera un dios.
Con la ayuda de otro semidiós y una reina Perseo reunió todas las armas de los dioses, pero no fue tarea fácil, ya que su hermano Ares, dios de la guerra, no lo quería por ser un semidiós y según él, el preferido de su padre.
Ares tenía el rayo que hacía falta para completar las armas, de tal modo que Perseo y él lucharon por este, saliendo victorioso el semidiós y muriendo Ares.
Al tener completa el arma El Navegante, el otro semidiós, hijo de Poseidón, Perseo, Zeus y otro dios lucharon contra Cronos, no siendo fácil salieron victoriosos salvando la tierra de la destrucción.
Por último Perseo termina con la reina, como toda buena historia de amor, y a su vez enseña a su hijo las diferentes técnicas de guerra, pues siempre se tiene que estar preparado ya que nunca se sabe lo que vendrá.
La película termino a las 9:00pm, salimos satisfechos por lo que habíamos visto, caminamos tres cuadras más o menos, llegamos a La Villa y nos quedamos quince minutos hablando, y cogimos un taxi, primero se quedo Estefanía y Daniel y por ultimo me baje yo, Victoria se iba por otro lado por eso no compartimos transporte.
A las 9:40 aproximadamente estaba llegando casa, y en dinero me gaste un total de veinte mil pesos, más económico de lo que pensé que me podría salir.

Viajando por la ciudad y por el tiempo

Ir al centro de la ciudad de Medellín, no era la idea que mas me emocionaba, aun así fui a cumplir con un deber. Al llegar al lugar adordaddo no me sentia cómoda, 30 minutos antes me dieron tiempo para pensar en muchas cosas. Pensar en qué iriamos a hacer en nuestro recorrido, tal vez sería lo que me estaba imaginando, o me dejaría con la boca abierta y aprendería mas de lo esperado.
Llegar a este lugar y encontrar personas que parecian estar salidas de una epoca pasada, no comprendía lo que ocurría, qué estaba pasando por mi cabeza, que con solo 19 años quería devolverme en el tiempo y estar en un tiempo anterior para acoger costumbres y maneras de actuar.
Cada vez que entrabamos más en lo que es la ciudad, se snetían los contrastes del pasado y el presente, por ejemplo el Parque de las Luces y el Centro Administrativo La Alpujarra. Edificios con una gran funcionalidad que hoy solo son un centro comercial, como el Palacio Nacional. La tecnología, la arquitectura, el uso, la espacialidad, son cualidades que han cambiado su concepto.
Aunque el clima no colaboraba para que yo me sintiera a gusto del todo, me fui olvidando del calor y pensé que yo solo caminaba, mientras otras  personas trabajaban, subir y bajar escalas para llegar a una bodega, vender frutas, dulces, o dejar volar la imaginación para tener algo de dinero y sobrevivir.
Ver el cambio de los pasajes comerciales, donde antes habitaban trabajadoras sexuales y ahora son edificios con comercio, llenos de mercancías, llaman mi atención, pues los múltiples colores y anuncios creativos, hasta sus trabajadores, pues son realmente particulares.
Los movimientos y comportamientos ordinarios de quienes trabajan en estos lugares, pareciera que los hicieran feliz, es decir, vivir sin prejuicios los llena de tranquilidad, esa que muchas veces nosa hace falta, el hecho de no tener las comodidades que más de uno de mis compañeros y yo tenemos parece que no los afecta para vivir la carrera del día a día con un gusto interminable.
En medio del recorrido que no solo era en las calles sino tambien en el tiempo, llegamos al Salón Malaga, entrar a este lugar y encontrarse personas como mi abuela o abuelo, fue realmente impactante, y me llevó a pensar cómo habrán sido sus vidas en la juventud.
Tener una conversacion con el actual dueño y entender que la corrupcion, el alcohol adulterado, enfermedades de la propiedad, enriquecimiento acelerado, etc., son problemáticas que han existido y existirán por mucho tiempo en la ciudad, pero que está en nuestras manos cambiarlo.
Por otro lado los impactos que esto produce son grandes, ya que como se ven en nuestra era, también en 1957.
Mantener los recuerdos vivos para que futuras generaciones entiendan lo que yo durante el recorrido entendí no es sencillo, pero vale la pena intentarlo, mostrat el lado cultural de la ciudad, comprender que no todo es tecnología, que hay un pasdo del cual venimos, que tenemos legados por conservar, esto es tarea de quienes aún estamos para cuidar lo que somos, lo que fuimos y lo que seremos a nivel cultural.
Agradezco a esta salida por mostrarme la otra cara del centro, por quitarme los prejuicios que tenía acerca de lo que era el centro de Medellín, por mostrarme que la verdadera cultura está en aquelas personas que sienten la ciudad como su hogar y trabajan para construir un mejor futuro.
En conclusión, un viaje a 1957 en 3 horas que nunca olvidaré, generaciones que han desaparecido pero que dejaron su huella maracada para siempre, huella que hace miles de transformaciones en nuestra historia.